HOMENAJE A LAS MUJERES JUNTERAS

 

El Plan de Igualdad de las Juntas Generales recoge entre sus acciones la realización de un reconocimiento formal a las mujeres políticas en la cámara alavesa.

El Grupo de Igualdad acordó contar con la complicidad de la Escuela de Artes y Oficios para crear una obra artística perdurable que recuerde y celebre el camino recorrido por las mujeres en Juntas Generales, desde las pioneras en la democracia, hasta la actualidad.

Contexto

El 7 de mayo de 1979 tomaron posesión como procuradoras de la Primera Legislatura de Juntas Generales de la democracia, las primeras 7 mujeres: Mª Lourdes Aburto Ascolizaga (EAJ-PNV), María Jesús Aguirre Uribe (EAJ-PNV), Mª Jesús López de Vergara Berriozábal (EAJ-PNV), Rosario Muela Velasco (UCD), Cristina Valverde Ibañez (PSE-PSOE), Mertxe Villacián Peñalosa (EAJ-PNV) y Begoña Zunzarren Irigoyen (candidatura independiente al Ayuntamiento de Llodio Gure Aukera).

Representaban sólo el 12,5% del total de representantes en la Cámara foral alavesa, pero este porcentaje resultó ser el más alto de las instituciones parlamentarias de nuestro entorno en aquel momento.

Desde entonces, las mujeres han ido ostentando cargos de mayor responsabilidad: han liderado y lideran comisiones, forman parte de la Mesa, representan a sus grupos políticos como portavoces y 3 han sido elegidas presidentas de la institución.

El número de mujeres en ser elegidas por la ciudadanía alavesa procuradoras de las Juntas Generales de Álava ha evolucionado pasando de un pleno compuesto en su totalidad por hombres junteros en el año 1983 a contar con un 43% de junteras (22 frente a 29 junteros) en la actualidad.

El camino por lograr una Igualdad real todavía tiene recorrido, sin embargo, la huella que dejaron aquellas pioneras y todas las mujeres que les han precedido es más que motivo de reconocimiento y de celebración.

Homenaje perdurable

Para recordar la huella de aquellas mujeres, de las pioneras y de todas que han ido tomando el testigo en el parlamento alavés, el vestíbulo de Presidencia exhibe la instalación artística “Azalean”.

La instalación fotográfica-artística fundamenta su esencia en las siguientes reflexiones:

  • El acceso de las mujeres al espacio político no fue un gesto aislado, sino el resultado de una sedimentación histórica. Antes del cargo hubo trabajo; antes de la palabra pública, hubo sostenimiento privado; antes de la visibilidad, hubo permanencia.
  • La instalación artística traza una similitud entre las primeras mujeres junteras y el Territorio, es un diálogo a través de las superficies de piedras y manos.

Ambas contienen marcas, pliegues, fracturas, líneas de tensión. Ambas son resultado de procesos de presión, tiempo y resistencia. Ambas narran una historia. Si el territorio se configura a través de estratos y desplazamientos, la identidad también. Si la piedra se erosiona y se transforma, el cuerpo también acumula marcas de experiencia.

                                                                              
 

Manos y piedras

El proyecto consiste en la realización de una serie fotográfica compuesta por dos ejes visuales:

  • PIEDRAS: recolectadas de las distintas Cuadrillas, fotografiadas individualmente. Las piedras han sido fotografiadas aisladas de su contexto, enfatizando su singularidad material: color, textura, densidad, irregularidad. Cada una actúa como fragmento de territorio, como síntesis geográfica. Las piedras simbolizan el territorio, entendido no solo como geografía física, sino como espacio político y cultural. Cada una, por su composición, color, forma...es identificativa de una Cuadrilla. En ellas podemos identificar una historia singular, dentro de un cuerpo colectivo. El territorio también nos moldea.
  • MANOS: de mujeres cuyo paso por las Juntas se ha querido destacar. Las manos han sido capturadas como paisajes. No como identidad individual, sino como superficie narrativa. Las líneas de la piel se entienden como cartografías íntimas, donde el trabajo, el cuidado y la acción política han dejado huella. Las manos funcionan como archivo vivo, una geografía similar a la que observamos en las piedras: relieves, tensiones, erosiones y formas que hablan de resistencia y permanencia. En ellas se inscribe una topografía vital: la del cuidado, la del trabajo, la del esfuerzo invisible y la del compromiso político. Históricamente, la mujer ha sostenido la cultura dentro del hogar, manteniendo tradiciones, lengua y memoria colectiva. Ese vínculo con el territorio no es solo físico, sino simbólico y afectivo.

El salto de las mujeres al espacio público —encarnado en las primeras junteras— no supuso una ruptura con esa raíz, sino una expansión del territorio que habitaban. Del ámbito doméstico al político, su presencia amplió los límites de representación y transformó la estructura institucional.

Las piedras, moldeadas por fuerzas naturales, y las manos, moldeadas por el trabajo y la experiencia, dialogan visualmente para mostrar que toda construcción política está sostenida por procesos largos, silenciosos y profundamente humanos.

                                                                      VÍDEO                                        IMÁGENES